ATLANTA. Hay una cosa muy simple: Estos Atlanta Hawks nunca han funcionado tan bien sin Al Horford.
Puede que él no sea una súper estrella, pero ha asumido tantos papeles en este equipo como nadie más podría hacerlo, desde los vestidores hasta el poste bajo, que se ha convertido en uno de los jugadores más indispensables de la liga.
"Él es el pegamento para nosotros", dice el entrenador de los Hawks Larry Drews.
Y ahora que ha quedado marginado probablemente para el resto de la temporada regular, las expectativas de los Hawks han cambiado. Un club que estaba apuntando a los primeros cuatro lugares en la siembra y esperando un primer viaje a las finales de conferencia en el Este, ahora tiene unas vistas mucho más modestas: llegar a la postemporada.
Una vez que lleguen ahí, probablemente recuperen a Horford, y es probable que logren llegar más lejos. Pero el sólo hecho de llegar a ese punto será un serio camino cuesta arriba.
Una pequeña lección de historia nos muestra el por qué. En la campaña 2006-07, los Hawks tenían a Joe Johnson, Josh Smith, marvin Williams y Zaza Pachulia --cuatro de los cinco inicialistas que estarán jugando durante la ausencia de Horford. En esa etapa consiguieron un récord de 30-52 y se quedaron fuera de los playoffs por una diferencia de 10 juegos.
En ese mes de mayo un movimiento fortuito de ping-pong le dio a Atlanta la tercera selección en el Draft y los derechos de Horford. (Doblemente fortuito, en realidad: De haberles tocado el cuarto sitio, se lo debían a Phoenix).
Una vez que Horford estuvo a bordo, tomando posesión de la titularidad como centro y jefe del "pick and pop", las otras piezas encajaron mucho mejor. Hawks llegó a los playoffs al año siguiente llevó su serie de primera ronda contra Celtics a siete juegos. Desde entonces han tenido marca ganadora y han ganado una ronda de postemporada cada temporada.
Incluso, los Hawks han batallado en sus ausencias. En su año de novato se perdió un juego, y el equipo perdió. En 2007-09 no jugó 14 partidos, sin incluir uno de fin de temporada en el que todos los titulares descansaron, los Hawks tuvieron marca de 6-8 en ese trayecto. En un partido que jugó lesionado, apenas siete minutos, el equipo se puso 6-9.
La temporada pasada se perdió cinco juegos y los resultados fueron un poco más alentadores, con un 3-2. Pero la noche del martes en Indiana fue un tema similar -- salió después de seis minutos debido a la lesión, y los Hawks se vieron afectados.
En total, han sido 22 juegos los que Atlanta ha judado sin Horford, con un 9-13 y un porcentaje ganador de 409, no muy lejos del .366 que obtuvieron en su última temporada sin él.
Lo cual es un problema, porque estará de tres a cuatro meses sin jugar con un músculo pectoral roto. Eso significa que su posible retorno sería alrededor del inicio de la postemporada y asumiendo que habrá una ronda de apertura para Hawks.
Antes del juego contra Bobcats, con récord de 7-4, Atlanta necesitaría una foja de 26-29 o similar durante los últimos 55 juegos sin Horford para llegar a los playoffs.
Pero los Hawks no necesitan ser excelentes sin Horford para alcanzar la postemporada, es suficiente con que sean un equipo promedio. Lo cual no suena tan imponente hasta que recuerdas que tienen un ritmo de .375 en los 104 juegos previos que este núcleo jugó sin el pivote de ascendencia dominicana.
Por una noche, al menos lo lograron. Jugando con un reparto ajustado -- además de Horford, los Hawks alinearon sin Williams, Tracy McGrady y Kirk Hinrich -- Atlanta tuvo más que suficiente para apalear a Bobcats, 111-81.
Por ahora todo está bien. Si pueden llevar este equipo a los playoffs, queda la esperanza de lo que puedan lograr después con Horford de vuelta. Pero con un .375 no será posible.
Fuente: John Hollinger/ ESPN
Publicado por: www.basketdominicano.com






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